Financiación, la clave del éxito
La gestión de la financiación en una empresa es una de las funciones más importantes en cuanto a la gerencia financiera empresarial, y además, es de vital importancia para la maximización de los recursos financieros disponibles. La financiacion es fundamental en el crecimiento de una organización ya que a partir de un análisis profundo que estudia el comportamiento de dicho crecimiento. La clave para el desarrollo de cualquier tipo de emprendimiento exitoso es una correcta caracterización y cumplimiento de la financiación de una empresa, como así también, es importante tener en claro los objetivos que se plantea la misma. En este artículo intentaremos explicarle de la manera más sencilla como funciona el sistema de financiación más habitual, mencionando algunas características de cada modalidad desde diferentes puntos de vista.
Generalmente, la mayoría de las estrategias productivas suelen corresponder a una estrategia de financiación que se traduce en el empleo de diversas formas de financiación en concreto. Muchos analistas definen la financiación como la consecución del dinero que es necesario para el financiamiento de una empresa. En palabras más simples, diremos que la financiación consiste en obtener medios de pago o recursos que son destinados a la adquisición de bienes que conforman el capital de la empresa y que son necesarios para el cumplimiento de las metas propuestas. Por ejemplo, podemos decir que existen varias empresas que tienden a endeudarse seriamente con distintos bancos, mientras que otras, prefieren dedicarse a la autofinanciación y en muchos otros casos recurre a emisores accionarios para poder así conseguir recursos que, precisamente, financien su actividad.
De todas formas podemos decir que las combinaciones que resultan posibles son muchas, e incluso para aquellas empresas u organizaciones que no poseen un acceso restringido al mercado financiero como ocurre con las pequeñas y medianas empresas (PyMES). En principio, podríamos decir que podemos encontrarnos con una variedad bastante amplia en cuanto a los criterios que se utilizan para realizar su análisis. Muchos analistas suelen estudiar a la financiacion desde dos puntos de vista completamente diferentes; uno de ellos es la famosa financiación interna o autofinanciación que suele ser proveniente de aquellos recursos que son generados por la propia empresa, o sea, de los beneficios que no han sido distribuidos. El segundo punto de vista que tienen estos analistas de la financiación es la llamada financiación externa, que suele obtenerse de diferentes accionistas, acreedores, proveedores y otras entidades de crédito. Para ahondar un poquito más en el primer caso, podemos decir que la financiacion interna se produce en base al dinero no repartido de los ingresos que se obtienen, que generalmente se le llama reserva y dentro de esta fuente de financiación se pueden desprender tres subgrupos que resultan fundamentales.
Financiación interna: reservas, previsiones y amortizaciones
De estos tres subgrupos anteriormente mencionados explicaremos detalladamente cada uno de ellos. El primero de ellos es el grupo de las reservas, que se puede decir, son una prolongación del capital de la empresa, cuyos objetivos suelen ser específicos frente a los riesgos que se presentan en cualquier sector empresarial. Cuando la financiación de una empresa se ve muy obstaculizada, las reservas resultan ser un excelente respaldo al cual recurrir, especialmente si se trata de alguna Pyme en donde no se sabe si realmente la empresa va a tener un futuro asegurado, y en los casos en donde la inversión debe ser demasiado grande como para confiársela a algún actor de financiación externa.
Otro de los subgrupos pertenece a las previsiones, que suelen ser también una especie de prolongación del capital pero en vez de ser permanente suele ser provisorio cuyos objetivos son concretos y puede que requieran de alguna materialización de los fondos. Las previsiones se forman con el fin de hacerle frente a cualquier tipo de riesgo o perdida eventual que pueda sufrir la empresa, y en muchas oportunidades, las mismas están dotadas con un cargo al beneficio del periodo, por último tenemos el tercer subgrupo que se denomina amortización, y en este caso diremos que se trata de la constatación contable que documenta alguna perdida experimentada. Las cuotas de depreciación pueden variar entre constantes o variables, o bien, crecientes o decrecientes. Por lo general podemos decir que la autofinanciación suele ajustarse mucho más a la realidad de las empresas ya que no se encuentran condicionadas por accionistas mayoritarios que suelen quedarse con gran parte de los dividendos. |